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Publication Date: 
Sun, 07/20/2008

La Opinión
Tom Hogen-Esch
20 de julio de 2008

El pasado 4 de julio, un grupo en el Este de Los Ángeles anunció su propia Declaración de Independencia, lanzando una campaña para crear una nueva Ciudad del Este de Los Ángeles.

Durante décadas, el Este de Los Ángeles ha sido la capital cultural de los mexicoamericanos en Los Ángeles. Gloria Romero, la senadora estatal, una defensora de la independencia, señala: "Lo que Harlem significa para la comunidad afroamericana, el Este de Los Ángeles representa para la comunidad mexicoamericana y latina".

Los propulsores sostienen que la comunidad debería, además, jugar un papel político más importante. Los líderes de la causa prometen que la independencia mejoraría la representación política y los servicios básicos.

Los defensores de la idea comenzaron la tarea de recolectar las firmas del 25% de los votantes inscritos de la zona. De tener éxito, una comisión independiente llevaría a cabo un análisis fiscal antes de que la medida pueda ser presentada ante los votantes, quizás tan pronto como en 2009.

Vale la pena recordar que los tres intentos previos para crear una Ciudad del Este de Los Ángeles no tuvieron éxito. En 1960, los defensores sostenían que la independencia como ciudad les daría la representación a los mexicoamericanos luego de su larga exclusión del proceso político.

Sin embargo, la medida perdió por un pequeño margen en la hoja de votación de abril de 1961. El temor a impuestos a la propiedad más altos por parte de los propietarios de viviendas y la baja cantidad de votantes que acudieron a las urnas fueron considerados los motivos del fracaso. Los defensores revivieron la idea en 1963, pero la inquietud por las finanzas estancó nuevamente la propuesta.

La idea volvió a surgir a comienzos de la década de 1970, sustentada nuevamente por motivos de control y representación local como base del movimiento.

En ese momento, los defensores notaron que no había latinos en la Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles ni en el Concejo Municipal de Los Ángeles. Los activistas también se quejaron que la zona está dividida en cinco distritos para la Asamblea Legislativa, tres distritos para el Senado estatal y tres distritos para el Congreso, lo que sistemáticamente diluía la representación política de los latinos.

Los nuevos desarrollos urbanos también jugaron un papel predominante en la propuesta de 1974. Los proyectos, como el desplazamiento en 1952 de la comunidad de Chávez Ravine para hacer lugar para el estadio LA Dodgers, traumatizaron a la comunidad. Además, miles de residentes del Este de Los Ángeles se vieron obligados a mudarse durante la década de 1950 y 1960 para dar lugar a las autopistas 710, 60, 5 y 10.

La medida de 1974 tuvo un momento de impulso gracias al crecimiento del movimiento sobre los Derechos de los Chicanos en el Este de Los Ángeles, marcado por las protestas de la comunidad con respecto a las escuelas, la vivienda, la policía y otros temas de derechos civiles. Pero a pesar de que el aumento en la conciencia racial ayudó a promover la causa, la tensión que se vivía en algunos aspectos también sirvió para socavarla.

El llamado abierto al "Poder de los chicanos" alienó a muchos residentes japoneses, chinos y blancos que vivían en la zona hace mucho tiempo. El tema también dividió a muchos mexicoamericanos según las clases sociales y las generaciones.

En noviembre de 1974, 58% de los residentes del Este de Los Ángeles votaron para derrotar la medida. Los análisis posteriores a las elecciones indicaron que la oposición provenía particularmente de los propietarios de viviendas reacios a enfrentarse a más impuestos.

A pesar de la historia de fracasos, hay motivos para creer que esta campaña puede ser diferente.

En primer lugar, porque según la Propuesta 13 —aprobada en 1978— los propietarios de viviendas y empresas saben que la nueva ciudad no puede aumentar los impuestos a la propiedad sin su consentimiento.

En segundo lugar, a diferencia de las otras décadas, existen pruebas de que la zona está lista para un renacimiento económico. Los defensores de la independencia sostienen que el control local y uso de la tierra le permitirá a la comunidad capitalizar en la ampliación de la Línea Dorada de 2009, que se espera ayude a aumentar el desarrollo comercial y generar más ingresos fiscales. Los defensores también sostienen que la comunidad ha comenzado a dejar de lado su estigma como lugar plagado por el crimen y de riesgo para los promotores urbanos.

Quizás el motivo más importante es que la medida actual parece tener el apoyo de los líderes políticos, sindicales y empresariales, un apoyo que será crucial para dar forma a la opinión pública y captar votantes. Una excepción digna de mencionar hasta el momento es la de Gloria Molina, supervisora del condado, que se declaró oficialmente neutral. Molina, que actualmente se desempeña como la principal representante del gobierno local de la zona, podría perder su cargo como una especie de alcalde no oficial de la zona.

Por último, mientras que los antiguos intentos tuvieron lugar en un momento en que los latinos eran excluidos del poder político, la medida actual surge en un momento en que los latinos ganaron un importante poder político tanto al nivel local como estatal. Por lo tanto, es poco probable que la campaña por la independencia deba depender del llamado directo a las comunidades étnicas para generar apoyo.

El momento, sin embargo, casi nunca es perfecto. Con la cantidad récord de embargos judiciales, el alto precio de la gasolina y las inquietudes por la recesión económica, algunos votantes pueden sentir una mayor reticencia a los riesgos.

Además, aunque la Propuesta 13 descartó el temor de generar impuestos más altos a la propiedad, contar con ingresos fiscales más bajos por impuestos a la propiedad significa que las ciudades ahora tienen más dificultad para salir adelante.

Otro factor poco conocido es una ley estatal de 1992 que exige que las incorporaciones tengan un impacto "fiscalmente neutral" en los condados. En el pasado, la incorporación les permitió a las comunidades captar los ingresos fiscales locales para su propio uso, convirtiendo a la independencia en un juego de ganancia neta. Desde 1993, se les exige a las ciudades pagar a los condados por cualquier ingreso que hayan perdido como resultado de la incorporación.

En California, esta ley ha frenado notoriamente las incorporaciones. Desde 1993, sólo 11 ciudades —en su mayoría en zonas acaudaladas— se han incorporado con éxito en todo el estado. A diferencia, entre 1980 y 1990, 34 ciudades se incorporaron.

Como en las medidas anteriores, los críticos pueden volver a señalar la falta de base impositiva y el temor a los impuestos más altos como motivos para oponerse a la independencia del Este de Los Ángeles. En particular, el éxito puede depender de si los propietarios de viviendas —con una alta propensión a votar y que contribuyeron al fracaso de las medidas anteriores— pueden ser convencidos de apoyar esta causa.

Más de 33 años después del último intento, la situación política para la independencia del Este de Los Ángeles parece ser más favorable. Es posible que esta vez, el apoyo generalizado de la comunidad y de los políticos supere los temores económicos. De ser así, estén atentos en Harlem: ¡porque aquí viene el Este de Los Ángeles!"

Tom Hogen-Esch es profesor adjunto de Ciencias Políticas en Cal State Northridge, y coautor de ‘Local Politics: A Practical Guide to Governing at the Grassroots’ (Política local: guía práctica para el gobierno al nivel de las bases) con Terry Christensen